abril 16, 2009

Intertextualidad.

Estábamos en la cama tú, yo y Roger Wolfe. Hablábamos del protocolo del rubor. En el instante en el que alzaste tu copa entre sonrisas, yo supe que jamás podría hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos. Sentí otra vez esa pena estúpida que acude cuando menos la necesito y la eché con mi risa de loca. Entonces recordé...

"El amante es un espectador de primera fila que debe asistir forzosamente a la representación ininterrumpida de nuestra vida, representada para él con azorado entusiasmo". Lo recordé de nuevo...

Y a pesar de que antes de mi nadie me asusta, conmigo el miedo me acompaña hasta tu almohada.

Lo recordé en la calle. Iba hacia casa repasando el papel que volvería a representar para ti. Obligado a asistir una y otra vez y ¡ay! pobre de ti si te pillaba bostezando... Entonces empecé a sentir ese rubor protocolario.

El miedo que me acompaña hasta tu almohada me tenía tan asustada que ni siquiera me fijé en que tú estabas en la cama, a mi lado. Me sentí bien en la oscuridad, el rubor... no huviese aguantado la luz.

El protocolo lo fuí tirando poco a poco por los agujeros de las sábanas que hilvanó tu madre y del rubor ya casi no queda nada... El miedo me sigue acompañando, pero me deja en la puerta de tu cuarto. Así en la cama sólo estamos tú y yo. Pero esta noche, cuando dormías, he llamado a Roger Wolfe y me ha dicho que ya habrá tiempo de tu amor.
Te despertaste y al mirarme te pregunté "por qué no me follas de una vez". Sonreiste mintras pensabas " ya está Marina con sus preguntas"...