diciembre 28, 2008

El protocolo del rubor.

A Pablo que es más que la cabeza que acaricio y aprieto y a nadie se parece desde que yo lo amo.

A veces lo recuerdo cuando aún no existía, pensaba cuánto le dolería acostumbrarse a mi.
Puede que no se acostumbre nunca...

Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos.

Memoria.

Olías a monte
a hierba fresca
a pino, a romero, a jara
a tierra mojada.

Olías a lana
a carbonera
a sol y
a agua de sierra .

Olías a sábanas blancas
tendidas en las alambres
de los pisos en los que el viento se enconde.

Ahora, el olor es distinto...

Hueles a butaca de cine
a palomitas
a papel roto y manchado de tinta.

Hueles a risas
a mañanas en la cama
a nariz de payaso.

Hueles a libros viejos
y nuevos.
Hueles a gente andando por la calle
a discusiones en el sofá
a café recién hecho.

... es más sútil y no se siente por el olfato, sino por la memoria.

El refugio del silencio

El silencio es un espacio, una oquedad donde nos refugiamos pero en el que no estamos nunca a salvo.
El silencio no se termina, se rompe; su cualidad fundamental es la fragilidad y el epitelio sutil que lo circunda es transparente: deja pasar todas las miradas.



Se acurrucó junto a la pared oscura y simplificó su desconcierto soñando que era una sola cosa, cualquier cosa, pero una: animal, piedra, tierra, gusano, lágrima, cobarde, árbol, héroe..., y se quedó dormido sin tener que explicarse por qué seguía viviendo.

Todos respetaron su silencio. Nadie le preguntó.

diciembre 22, 2008

Los versos del Capitán.

Te espero en el desierto más duro
y junto al limonero florecido:
en todas partes donde esté la vida,
donde la primavera está naciendo,
amor mío, te espero.

Cuando te digan: " Esa mujer
no te quiere", recuerda
que mis pies están solos en esa noche, y buscan
los dulces y pequeños pies que adoro.
Amor, cuando te digan
que te olvidé, y aun cuando
sea yo quien lo dice,
cuando yo te lo diga,
no me creas...

Pablo N.

Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

Me gusta cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te huvieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas llenas del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melencolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si huvieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.


Pablo Neruda.