A Pablo que es más que la cabeza que acaricio y aprieto y a nadie se parece desde que yo lo amo.A veces lo recuerdo cuando aún no existía, pensaba cuánto le dolería acostumbrarse a mi.
Puede que no se acostumbre nunca...
Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario